Durante una epidemia de ébola, la atención se centra naturalmente en el cuidado de los pacientes, la protección de los sanitarios y la interrupción de las cadenas de transmisión. Sin embargo, otro aspecto de la respuesta sanitaria sigue siendo esencial: la gestión de los residuos médicos que pueden estar contaminados por el virus.
Guantes, batas de protección, compresas, jeringuillas o dispositivos médicos de un solo uso: los cuidados generan residuos que, si se gestionan mal, pueden exponer a los profesionales de la salud y al personal encargado de su recogida a riesgos biológicos importantes.
Según los datos de la OMS y de UNICEF publicados en 2026, solo el 25 % de los centros sanitarios situados en contextos frágiles disponía de servicios básicos de gestión de residuos sanitarios en 2025. Esta cifra pone de manifiesto las dificultades persistentes a las que se enfrentan muchos sistemas de salud, especialmente en las regiones donde las infraestructuras y los recursos disponibles son limitados.
Ébola: un riesgo infeccioso que no se detiene en los cuidados


En los centros de tratamiento del ébola, los residuos derivados de las actividades médicas pueden presentar un riesgo infeccioso importante. Su manipulación requiere precauciones particulares para proteger a los equipos médicos, a los agentes encargados del saneamiento y a las comunidades circundantes.
La prevención se basa, sobre todo, en la clasificación de los residuos en origen, el uso de contenedores adecuados, el uso de equipos de protección y la formación del personal. Estas medidas forman parte de los protocolos de prevención y control de las infecciones y deben integrarse desde la puesta en marcha de las estructuras de atención.
Más allá de los procedimientos, la eficacia de estas medidas depende también de los medios humanos y materiales disponibles. Sin embargo, en ciertos contextos, los centros sanitarios deben lidiar con infraestructuras insuficientes y recursos limitados, a pesar de que las necesidades aumentan rápidamente en periodos de epidemia.
¿Qué pasa con los residuos después de los cuidados?
La incineración constituye uno de los métodos utilizados habitualmente para el tratamiento de los residuos médicos infecciosos. No obstante, requiere instalaciones adecuadas y una organización logística eficaz.
El transporte de los residuos hacia los centros de tratamiento, su almacenamiento temporal y la disponibilidad de las infraestructuras pueden representar limitaciones importantes, especialmente en las regiones aisladas o que disponen de recursos limitados. En periodos de epidemia, el aumento de los volúmenes producidos puede acentuar estas dificultades y presionar las capacidades de tratamiento existentes.
La lejanía de las instalaciones especializadas también puede alargar los plazos de gestión y aumentar la dependencia de los centros sanitarios de proveedores externos. En las zonas de difícil acceso, estas limitaciones logísticas constituyen un desafío adicional para garantizar una gestión continua y segura de los residuos.
La capacidad para tratar los residuos en plazos adecuados constituye, por tanto, un reto esencial para asegurar la continuidad de los cuidados y mantener unas condiciones sanitarias seguras.
El tratamiento in situ: un enfoque complementario
Ante estas limitaciones, el tratamiento de los residuos infecciosos directamente en los centros sanitarios constituye un enfoque complementario a las vías centralizadas.
Al acercar el tratamiento al lugar de producción, esta organización puede reducir el transporte de residuos no tratados y las necesidades de almacenamiento asociadas. También permite que los centros dispongan de capacidades de tratamiento locales, una ventaja potencial cuando el acceso a las infraestructuras especializadas es limitado.
Este enfoque puede resultar interesante para los hospitales aislados, las estructuras temporales o los centros que se enfrentan a limitaciones logísticas importantes. Su interés depende de los volúmenes generados, de las categorías de residuos afectados y de los recursos disponibles en el lugar.
El desarrollo de capacidades locales de tratamiento se inscribe así en una reflexión más amplia sobre la resiliencia de los sistemas de salud. No se trata necesariamente de sustituir las infraestructuras existentes, sino de diversificar los medios disponibles para adaptar la gestión de los residuos a las realidades del terreno.
Tesalys: equipos para tratar los residuos infecciosos lo más cerca posible de los cuidados


Fabricante francés especializado en el tratamiento de residuos de actividades sanitarias de riesgo infeccioso (DASRI), Tesalys desarrolla equipos que permiten tratar los residuos médicos directamente en su lugar de producción.
Sus sistemas combinan el triturado con una esterilización por vapor de agua a 135 °C. Este proceso tiene como objetivo reducir el riesgo infeccioso y transformar los residuos tratados para facilitar su gestión posterior.
Al integrar esta etapa en el propio centro, las soluciones de Tesalys pueden contribuir a limitar las limitaciones relacionadas con el almacenamiento y el transporte de los residuos antes del tratamiento, al tiempo que refuerzan las capacidades locales de gestión.
En entornos donde las infraestructuras son limitadas o de difícil acceso, este enfoque constituye una vía a considerar en el marco de una estrategia global de gestión de residuos médicos. Puede complementar los dispositivos existentes y contribuir a una organización mejor adaptada a las necesidades de los centros.
En un contexto de epidemia de ébola, las soluciones de tratamiento deben integrarse en un enfoque global de bioseguridad y respetar los protocolos sanitarios aplicables. La adecuación del proceso a los residuos afectados y a las exigencias locales permite considerar el tratamiento in situ como una palanca complementaria para reforzar las capacidades de gestión de los residuos infecciosos.
La gestión de residuos, un pilar de la preparación ante las epidemias
La lucha contra el ébola moviliza medios considerables en materia de vigilancia epidemiológica, atención médica y prevención de la transmisión. Pero su eficacia depende también de funciones esenciales, a veces menos visibles, que contribuyen a la seguridad de los cuidados.
La gestión de los residuos infecciosos es una de ellas. Anticipar los volúmenes producidos, garantizar su manipulación segura y disponer de capacidades de tratamiento adaptadas son condiciones necesarias para proteger a los equipos y preservar el funcionamiento de los centros sanitarios.
Desde la producción de los residuos hasta su tratamiento final, cada etapa cuenta. Reforzar las capacidades de gestión de los residuos infecciosos es también contribuir a que los centros sanitarios sean más seguros y estén mejor preparados para las crisis sanitarias.
Para saber más, consulta nuestra página dedicada al tratamiento de residuos médicos infecciosos.